Cuando todo cambió

Y es que siempre logras derretir todo en mi interior.
Lo haces a tu antojo, lo tomas sin pedir permiso y lo amoldas a tu gusto.
¡Hazlo siempre, por favor!
Nunca te detengas, nunca consultes.
Haz lo que debas hacer conmigo, con mi vida, con mi corazón.
Tú, si que sabes que es lo mejor para mí.
Tú, si que eres el dueño de todo en mí.
Tú, mi Dios, si que eres mi todo.

Comentarios